Por qué Mungia y por qué su historia

Este es un blog dedicado a la historia local de Mungia. ¿Por qué Mungia? La respuesta a esta pregunta resulta fácil de contestar: porque es el pueblo que me vio nacer y donde pasé los años de infancia y adolescencia, y en el que se sigue desarrollando mi vida durante la juventud. Y aunque sea un argumento más sentimental que racional, creo que se puede dar por válido. Pero tras este hecho subjetivo, también hay otra razón que me ha decidido a escoger mi pueblo: las escasas publicaciones que se dedican al análisis de su pasado, a pesar del potencial que tiene.

¿Y por qué su historia? Este debate es en realidad mucho más profundo, porque nos lleva a plantearnos también el porqué de la Historia en general, qué nos puede aportar. Y es más, qué  puede aportar el análisis de la historia local, el analizar y explicar el pasado de un remoto pueblo del corazón de Bizkaia, a nuestra sociedad presente. Pues bien, creo que tanto la historia en general como la historia de Mungia en particular tienen mucho que ofrecer al presente, y es por eso que he decidido dedicar algo de mi tiempo libre a la laboriosa, pero emocionante tarea de dar un poco de coherencia a la ingente masa de restos que han sobrevivido del pasado.

En primer lugar, la historia sirve para entender el presente como resultado de los procesos pasados. Sin la luz que aporta la investigación histórica, la sociedad actual sería un ente amnésico que olvida de donde viene, y por lo tanto no sabe hacia dónde se tiene que dirigir, qué prejuicios arrastra del pasado, porqué las cosas son como las conoce y no de otras mil maneras posibles. Esto se aplica también a nuestro pueblo, como a cualquier otro ámbito, que ha sido partícipe de los procesos que han dominado en su entorno, pero que también ha conocido dinámicas propias. Y para ir a lo más concreto, y sirviendo solo como ejemplo, conocer el pasado de Mungia ayudaría a saber por qué tenemos dos iglesias en el pueblo, una pegada a la otra, o el porqué de la existencia de barrios con unas identidades tan fuertes, o la presencia de una gran variedad de acentos y colores de piel entre nuestros habitantes, o la ausencia de un casco histórico como el que caracteriza a otras villas medievales. También temas de mayor calado como la explicación del predominio del nacionalismo vasco a nivel social y político, o el peso de la industria, que aun así no ha provocado la desaparición de modos de vida y producción rurales.

Pero la historia sirve para más que para saber por qué las cosas son como son. De hecho, sin el conocimiento de la historia, entre otras muchas disciplinas, a la gente también le costará creer que las cosas fueron y pueden ser diferentes, y que de hecho lo son en otros lugares. Dicho de otra manera, la historia abre nuestras mentes y fomenta la empatía, comprensión y tolerancia, además de ser una de las armas más eficaces contra los prejuicios y mitos que fomentan el rechazo y la exclusión. Aunque debemos ser conscientes de que su manipulación puede llevar a todo lo contrario, y por eso haremos flaco favor a nuestra sociedad si no exigimos un discurso histórico crítico. En Mungia, el conocimiento de su historia, siempre llena de diversidad, puede llevarnos a una mejor convivencia basada en la pluralidad (sea esta cultural, política, generacional…); o puede hacernos comprender el origen de valores o prejuicios que hoy en día nos cuesta abandonar, a pesar de su inactualidad; es más, nos puede ayudar a reconocer los mitos sobre los que se asientan muchos de estos prejuicios para así reformular nuestro pensamiento desde valores más actuales.

Y en un tercer lugar, no podemos olvidar que la historia nos hace más críticos con la realidad que vivimos. Ver las injusticias en las sociedades pasadas, sus modos de explotación del hombre por el hombre y sus maneras de justificarlos ideológicamente, sin duda alguna nos ayudará a verlos en nuestra actualidad. Porque como dice la cita bíblica, es más fácil ver la paja en el ojo ajeno. Pero una vez vista ésta, quizás nos podamos empezar a plantear si no tendremos nosotros un tronco dentro del nuestro. Así, el conocimiento de las élites locales, de los Villela y Butrón enfrentados, de las luchas por el patronazgo de las iglesias, el enfrentamiento entre Mungia villa y Mungia anteiglesia, y otras comunidades circundantes… eso y mucho más nos ayudará a ver realidades similares (que nunca iguales) en la actualidad, y a combatirlas de modo crítico.

Y siendo esto lo que a mi parecer aporta principalmente la historia, no por ello quiero olvidar algunas de las muchas ventajas que puede traer su conocimiento a nivel local. Porque la historia es un elemento principal en la construcción de una identidad de pueblo. Al plantearnos qué es un pueblo no podemos responder que únicamente su ubicación y entorno geográfico, ni la comunidad que lo compone, ni sus instituciones políticas… un pueblo solo se puede constituir por todas ellas juntas, además de una cultura y un pasado común que identifica a todos sus habitantes y que sirve de unión entre las personas y el entorno geográfico, social o político en el que viven. Vamos, que Mungia puede ser mucho más Mungia si conoce su historia, y eso hará que los mungiarras se implique más en los asuntos locales, en construir entre todos un mejor lugar de convivencia, en no dejar que sus calles se vacíen de gentes y comercios, en dotarla de una vida festiva y cultural más rica, en contraponerse a intereses individuales que lesionen los de todos etc.

Y tampoco hay que olvidar que uno de los grandes atractivos de la historia a nivel social es que entretiene. Puede sonar bastante básico o trivial, pero no lo es en absoluto. La historia tiene algo que sacia nuestra curiosidad e interés por lo propio y ajeno, suscita en muchas personas un placer oculto e incluso es capaz de generar vocaciones. Y además esto la convierte en un pasatiempo inútil, sino en un ejercicio sano y enriquecedor, un tipo de ocio que ya le gustaría poder ofrecer a gran parte de la industria del divertimiento. Pues el ocio mueve mucho dinero en la actualidad, y por si fuera poco lo que hasta ahora se ha dicho, incluso se podría extraer beneficio económico de la promoción de la historia local. Sirvan como ejemplo las visitas turísticas, que son más atractivas si a un entorno o monumento se le añaden muchas vivencias y procesos pasado; o las publicaciones, festejos o actos culturales que en base a nuestro pasado se puedan realizar.

Por supuesto, las aspiraciones de este blog no son tan ambiciosas, pues la capacidad de quien lo redacta no es ni por asomo una fracción de lo que haría falta para conseguir todo ello. Pero humildemente aspiro a sembrar una semilla, o mejor dicho, a poner mi granito de arena en el pequeño brote que otros ya han sembrado antes que yo, el del conocimiento histórico de Mungia. Espero que algún día más personas se puedan sumar a esta voluntad, y así poder promover una historia local que explique el presente de nuestro pueblo, abra nuestras mentes, sea motor para la construcción de un futuro mejor, y por qué no, nos entretenga y nos haga sentir un poco más parte activa de nuestro pueblo.

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