La evolución de un mito: Matxin de Mungia

Matxin de Mungia es seguramente el mungiarra sobre quien durante más tiempo se ha escrito, y sus hazañas las más repetidas y celebradas entre las llevadas a cabo por los vecinos de nuestro pueblo. Pero no deja de ser un personaje poco conocido, misterioso y dado a la controversia. Una de sus últimas aventuras las protagonizó desde la pluma de Arturo Pérez-Reverte, en el artículo titulado “Cortos de razones, largos de espada”, publicado en El Semanal. En este escrito, se menciona a Matxin de Mungia como inspiración para algunos de los personajes novelescos de Reverte, que siendo de origen vasco, luchan por España en el contexto del belicoso Siglo de Oro. Desde su publicación, este artículo ha sido una y otra vez citado en blogs y foros de clara ideología nacionalista española, como pretendida muestra de la españolidad secular de los vascos. Pero esta solo es la última de las caras que ha mostrado el personaje, pues durante los casi cinco siglos que sobre él se ha escrito, su camaleónica faz ha cambiado en una infinidad de ocasiones. Y es precisamente esta evolución la que se quiere analizar en esta entrada. Creemos que está suficientemente demostrado que Matxin de Mungia fue un personaje histórico que verdaderamente existió, que nació en Mungia a principios del siglo XVI y que combatió bajo las órdenes de Andrea Doria contra los turcos en las batallas de Previsa (1538) y Castelonvo, donde cayó preso a manos de Barbarroja (1539). Así lo demuestran algunos documentos de contabilidad, donde se da conocimiento de su soldada, o crónicas casi contemporáneas como la de Paolo Giovio, hunamista italiano y cronista militar de su tiempo. Por lo tanto, Matxin fue más que un “héroe legendario”, como lo define la Enciclopedia Auñamendi. Fue una persona real de carne y hueso. Pero sin embargo, pronto se convirtió en mito, esto es, en un personaje idealizado al que cada época y autor le ha caracterizado con los valores que según sus intereses quería fomentar. Así, desde el siglo XVI se enfatizó su valor en la lucha, su coraje y su bravura al enfrentarse en inferioridad de condiciones a un poderoso enemigo, como era la Armada del temido Barbarroja. Según nos relata Zaldivia, causó admiración entre sus compañeros y entre el propio Andrea Doria, que envidiaba las hazañas que protagonizó en 1538. Pero sobre todo, durante este siglo se le caracteriza por su negativa a volverse “Turco”, lo que habría significado abrazar la fe musulmana, abandonando la católica, y traicionar su lealtad hacia el Emperador Carlos V (quien era también rey de Castilla, Señor de Vizcaya y muchos otros títulos) al hacerse súbdito del Gran Turco Soleimán. Sandoval muestra de nuevo en 1620 esta imagen del marino que se niega a volverse Turco, añadiendo un nuevo ingrediente, la bravuconería y arrogancia del cautivo ante Barbarroja. Así se muestra en el siguiente pasaje: “Que como rogasen mucho a Machín de Munguia, que se tornase Turco, y él blasonase arrogantemente, contando, como avia defendido su nao; Barbarroja, ayrandose contra el, le hizo cortar la cabeza”. Por tanto, vemos que una de las corrientes predominantes durante los siglos XVI y XVII caracterizaron a nuestro convecino como un marino y militar fiel a su religión, la cristiana, y a su rey y Emperador, cabeza terrenal de la cristiandad. Pero pronto apareció otro discurso por el que era la fidelidad a la religión católica la que llevó a nuestro capitán a perder su vida. Así lo ilustró por ejemplo Bernardino de Escalante, que tenía bien claro que el bando que se enfrentaba a los turcos era el católico, y luchaba, como el propio Matxin, para que “no perdiera la christiandad”. O de manera más manifiesta lo hizo a principios del siglo XVIII Juan de Ferreras, clérigo estigmatizado por sus antepasados judíos, que llega a elevarlo a la categoría de mártir. Nada mejor que sus palabras para reflejar al nuevo Matxin, mártir por la cristiandad: “(Barbarroja) solicitó que dejando la Religion Christiana, abrazasse su falsa supersticion; mas Munguia asistido de la fortaleza del Espiritu Santo nunca quiso venir en lo que Barbarroja le pedia, de que irritado le mando cortar la cabeza, y gano Munguia la corona del martirio”. Algunos escritores del siglo XIX continuaron con esta imagen de nuestro capitán, resaltando que a pesar de las promesas de riquezas, fama y gloria de Barbarroja, prefirió mantener su fe hasta la muerte. En esta línea se encuadra el relato de Fernando Patxot y Ferrer, historiador romántico español, y por tanto amante del heroísmo idealizado: “Quedaba vivo el capitan Munguia, á quien Barbarroja hizo venir á su presencia , y le ofreció grandes riquezas y empleos si apostataba, mas él profirió morir mártir de su creencia.” Este siglo XIX fue también el que vio nacer una nueva corriente historiográfica, la de quienes desde un pensamiento cada vez más liberal y laico, pretendían ensalzar las “glorias patrias” o las grandes gestas de la Historia Nacional de España, llena de héroes, batallas, gestas sobrehumanas y patriotismo. Y Matxin de Mungia fue un personaje que prestó una vez más su mito para la redacción de este nuevo discurso. Así, autores como J. Delmas y C. Fernandez Douro ponen en boca de Matxin nuevas palabras y conceptos como el de patria, y van rebajando la importancia que anteriormente se le había dado a la defensa de la religión, hasta el punto a veces de no mencionarla. Sin duda, una de las muestras más evidentes de este nuevo estilo es el artículo de Delmas en tomo nº10 de Euskal-Erria: Revista Vascongada (año 1884), donde se pueden leer expresiones como “así mueren los valientes que no olvidan á su Dios ni á su patria” o que describen a Matxin como “héroe de novelas, campeón de las glorias españolas. A esta corriente deben mucho sin duda los actuales discursos de Pérez-Reverte y de los foros nacionalistas españoles a los que antes nos hemos referido. Y como contrapunto a esta corriente decimonónica que acabamos de describir, apareció a finales del siglo XIX y primer tercio del siglo XX un nuevo discurso, directamente emparentado con el nacionalismo vasco, que una vez más remodeló la imagen de Matxin para hacerla afín a sus intereses. Así sucedió en la novela histórica Matxin Mungiarra publicada por fascículos en Euskalzale por J.L. Zutagape (1899), donde Matxin es siempre descrito como bizkaitarra o euskalduna. De hecho, Matxin es reinterpretado desde la lente del “euskaldun-fededun”, y claramente se puede ver en varios pasajes la directa relación que el autor establece entre las dos categorías. Sirva como muestra el siguiente extracto: “beren zanetan euskaldun asaba garbien odola aukan, eta beraz siñizteko egiak ukatu baiño lenago emongo eban dana, Iaungoikoaren aginduai zintzo eustearren”. Así, la religión vuelve a recobrar gran importancia en las motivaciones de Matxin, pero a ella se suma el respeto a la tradición de sus antepasados o la defensa de Bizkaia. Es de la única manera que se comprenden las siguientes en boca de nuestro personaje: “Baita pozik egingo dot nik ori aurrekoai iarraitutearren, eta ene odola bear bada Bizkaiaren goratasunerako edo Iaungoikoaren goraldirako (emotea)”. Esta misma imagen se sigue transmitiendo en tiempos de la guerra civil, en diarios como Eguna, donde además de reforzar el entusiasmo por las gestas militares de Matxin,  “gudari trebe, adoretsu eta kementsua benetan”, y de los 300 vascos que según la tradición le acompañaron en Previsa, “bera lez gizon esaneko eta bioztsuak”, sigue apareciendo como “euzkotar siñistetsu, zintzo ta zindoa”. El solo hecho de que uno de los batallones que durante la guerra lucharon a favor del Gobierno Vasco de Aguirre se llamara “Matxin”” dice mucho de hasta qué punto aquel marinero nacido en la anteiglesia de Mungia se había convertido en símbolo y ejemplo de los valores fundacionales del nacionalismo vasco, especialmente del PNV. Nuestro análisis se detiene aquí, y a pesar de no haber sido todo lo exhaustivo que podría, esperamos que el lector haya podido apreciar algunas de las claves del desarrollo que Matxin de Mungia ha tenido como mito y símbolo. Conociendo esta evolución será como podremos evitar reinterpretaciones tan anacrónicas y equivocadas como las que circulan por internet, partiendo del propio Pérez-Reverte. Lo que bajo todo ello subyace es la controversia sobre las identidades durante la historia, tema sin duda apasionante que por desgracia poca cabida tiene en un blog de historia local. Pero en honor de la veracidad histórica, he de decir que tan equívoco y anacrónico es decir que Matxin fue un marinero vasco que combatió a favor de España como pretender que Matxin fuese adalid de la occidentalidad, defensor de la democracia y los derechos humanos contra el fanatismo islámico proveniente del Gran Turco. Y es así de anacrónico porque los conceptos occidentalidad, democracia, derechos humanos o fundamentalismo islámico no existían en el siglo XVI, del mismo modo que vasco o España no existían o no significaban lo que hoy. De igual manera, nadie puede caer en el equívoco contrario de pensar que Matxin reivindicó su euskotartasuna como hoy se entiende en una época en la que un concepto como tal ni siquiera había sido planteado. Así que, si Matxin pudiese resucitar y leer lo que sobre él se ha escrito, seguramente quedaría perplejo y confundido, y desde luego se vería poco reflejado, porque ni siquiera comprendería muchos de los conceptos y actitudes de los que se le ha hecho protagonista. 

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3 respuestas a La evolución de un mito: Matxin de Mungia

  1. jonpemo dijo:

    Pues la verdad es que no lo conozco, pero intentaré localizarlo. Sabía que después de la Guerra Civil, hasta hoy en día, el personaje ha sido tratado en libros y algún teatro. Pero definitivamente esta biografía se me pasaba, y seguro que me es muy útil. Gracias!

  2. Jasone dijo:

    Creo que hay alguna copia en la Biblioteca Municipal de Mungia.

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