Boda aldeana en 1885

Como muchos de nosotros recordaremos, la ahora típica festividad de los Lore Jokoak de Mungia, celebrada anualmente en octubre, se inició en 2005 con la representación de una boda aldeana. En ese breve viaje en el tiempo, pudimos revivir la versión euskaldun de uno de los rituales más presentes en casi todas las sociedades, el matrimonio. Y al parecer, este evento no nos pareció vistoso solamente a los mungiarras de inicios del siglo XXI, sino que ya a finales del siglo XIX los habitantes de los grandes núcleos urbanos vascos sentían curiosidad por las bodas de los idealizados baserritarras del agro euskaldun. A este espacio pertenecía Mungia, y es por ello  Antonio de Trueba escribió estas palabras:

Boda aldeana Bizkaia

” Días pasados se verificó en la comarca de Munguia una boda aldeana cuya descripción compendiada creo leerán con gusto, particularmente los que no conocen esta parte de las costumbres de algunas comarcas de Vizcaya. (…) (la boda) Fue entre un joven de las cercanías de esta villa de Munguia y una joven de Lezama. El casamiento se celebró en Lezama, y los nuevos esposos fueron a vivir a una casería que lleva el nombre de Menchaca, en la anteiglesia de Munguia.

Celebrados los desposorios y después de almorzar en Lezama, todos los que asistienron a ellos, un convoy de ocho carros, al que seguían diez o doce mujeres con grandes cestas en las que iba la vajilla, partieron conduciendo el arreo de la novia. Las amigas de esta, los amigos del novio y los parientes de ambos iban detrás del comboy. En el primer carro sobresalían, según costumbre, la rueca y el cedazo como símbolos de las faenas domésticas que esperaban a la nueva esposa. La dote que esta aportaba al matrimonio y de que se había hecho entrega aquella misma mañana ante notario y en presencia de muchos testigos, era de mil doscientos ducados en metálico, pero el arreo valía muchísimo más. El del novio no era inferior al de la novia, con que solo en capítulo de trajes, se contaban seis nuevos de paño fino.

La comida de boda se celebró en la casería de Menchaca y asistieron a ella más de cien personas. Las cocineras que se habían adelantado a disponerla, eran doce, y solamente con el pan se había cargado un carro enorme. Esto en cuanto a la boda. En cuanto a la tornaboda, haré punto redondo, contentándome con decir que Dios haga buenos casados al munguiés y la lezamesa.”

Hasta aquí el relato de Trueba. Hurgando en partidas de matrimonio, he podido descubrir que este relato se refiera muy probablemente al desposorio de Juan Antonio Hormaeche Llona, nacido en Mungia el 17 de marzo de 1859, segundo hijo y único varón de Jose Hormaeche Uribarri y Josefa Llona Basozaval; y la lezamesa Venancia Amarica Aresti. Espero algún día poder confirmar la hipótesis, y quizás contrastar el relato con ayuda de algún documento notarial.

Pero para quien de verdad quiera conocer en profundidad el significado del matrimonio tradicional, recomiendo un artículo de Josemari Velez de Mendizabal (http://www.euskonews.com/0620zbk/gaia62002eu.html), escrito en euskera y que pretende contrapesar la idealizada imagen de la bucólica boda baserritarra con una visión del matrimonio como contrato mucho más apegado a los intereses mundanos. La fotografía aquí mostrada, como muchos de los conocimientos sobre las bodas tradicionales vascas, la he tomado también del artículo al que remito, y que espero que muchos de vosotros también ojeéis.

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