Monoteísmo primitivo y temprana evangelización en Mungia II

En la anterior entrada han sido explicados los mitos historiográficos tradicionales que hacían referencia al monoteísmo primitivo y a la temprana evangelización de los vascos. Y ahora toca ver el papel que jugó nuestro pueblo, Mungia, en todo ello.

Entre las pruebas que se adujeron para justificar que los habitantes de las montañas vascas habían sido los primeros en abrazar el cristianismo, una de las más repetidas y al parecer más concluyentes era una inscripción encontrada precisamente en Mungia, en las inmediaciones de la antigua ermina, hoy desaparecida, de San Bartolomé de Berreaga. Las referencias a la misma aparecen desde el siglo XV, al principio mencionada como una lápida encontrada “en las Montañas”, más tarde localizada en Mungia. La lápida no se conserva, pero el texto ha sido transmitido por muchos eruditos, siendo el siguiente:

Florez, España sagrada 2, pag 129La traducción sería algo así como “Aquí yace el cuerpo de Vilella, sierva de Jesucristo. Murió en el año 115 de la Era“. La Era a la que se referiría la inscripción sería la Hispánica, y por tanto se fecharía en el año 77, solamente 44 años después de la muerte de Jesús en la cruz. Sin duda un testimonio extraordinario de haber sido cierto.

De hecho, las discusiones sobre su veracidad o falsedad ocuparían a muchos de los eruditos y estudiosos de los siglos de la Edad Moderna. Uno de ellos fue Gabriel de Henao, que hace un detallado estudio de lo que hasta entonces se ha dicho sobre la inscripción, y según cuenta, se tomó la molestia de ir a las proximidades de San Bartolomé de Berreaga para ver la pieza, aunque no la encuentró. De hecho, el capitulo 41 del libro I de sus Averiguaciones de las antigüedades de Cantabria trata exclusivamente esta inscripción.

Hoy no cabe duda de que la pieza es falsa o la transcripción está totalmente manipulada. A pesar de la brevedad del texto, su contenido es totalmente anacrónico, y además sobran razones para su invención. Sobre todo la justificación de la temprana evangelización, pero no solo. Pues los Villela, importantes señores de Mungia y patrones entre otros templos del de Berreaga, hicieron a la Vilella de la lápida su más antigua predecesora. Sin embargo, el lugar del supuesto hallazgo no fue elegido por casualidad. No en vano, bajo la ermita de Berreaga y en sus inmediaciones se encuentra un importante castro habitado desde la Edad del Hierro y hasta el periodo de dominación romana. Y entre los restos más destacables del lugar se encuentra una de las mayores colecciones de lápidas sepulcrales de la zona, aunque ninguna de ellas tenga texto alguno escrito.

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